
Te sentías la reina del mundo, muy adulta. Que ese amor era infinito, que nada podría estropearlo que nadie sentía tanto ni tan fuerte como tú. Ahora, me doy cuenta de lo pequeña que era con quince o dieciséis años. No puedo decir que me arrepiento porque cada palabra y cada gesto lo creía sinceramente. Pero me doy cuenta de que no era nadie, solo era ingenua y por supuesto ese amor no era infinito. Ahora pienso en lo que he aprendido, pienso en lo bien que sigo adelante, en que las locuras me hacen sentirme mas viva que en los últimos años. Que estoy donde quiero, que soy libre. Pienso en otros ojos, otra sonrisa. En si alguien se da cuenta. En donde acabará todo.
Pienso en lo distinto que se ve el mundo cuando nieva. Y acuérdate de en quien pensaste cuando el mundo se paró y solo quedaba nieve, frío y chocolate.
No hay comentarios:
Publicar un comentario